
Muchas fueron las especulaciones que se hicieron durante el inicio de esa semana. Se jugaban 3 partidos en 7 días. Y eran casi 3 finales… Leberbush una tarde de domingo, Fútbol y Tenis en la noche del miércoles, y un tercer desafío contra Rocamora, para despertarse al domingo siguiente.
Los tres partidos se jugaron con mucha entrega y corazón. Alta Magia no podía darse el lujo de relajarse en una semana donde 3 candidatos firmes al ascenso buscaban sacarle algún punto. La tabla de posiciones, antes de esa semana, ya mostraba varios equipos primeros, sin sacarse ventaja, y con algunos puntos más que los segundos, y terceros, ahí nomás. La categoría se venía presentando pareja, y así comenzó el equipo su partido con un viejo conocido ya de la B, Leberbush.
El juego friccionado fue un común durante todo el partido. Desde el pitazo inicial, ambos equipos se medían sin atacarse demasiado, y aún conociéndose de partidos anteriores. Sin embargo, poco a poco fue Alta Magia quien se fue adueñando del balón, quien quería intentar un poco de juego asociado, antes de poner la pelota en el área rival. Costaba, y mucho. La cancha 7 no ayudaba para nada, y eran los pelotazos, los golpes y la tierra volando lo que primaba. Así fue como el baldazo de agua fría cayó, al ángulo, desde afuera del área, con ese bombazo rival que estampó el 1 a 0 para Leberbush, y todo cuesta arriba. Si antes costaba poner la pelota al suelo, con un 0-1 en contra, los nervios y las pulsaciones se multiplicaban. Pasaban los minutos y el equipo seguía intentando, y fue así como obtuvo su recompensa después de un tiro libre que encontró la cabeza del Nacho de Paz, y éste mandó la redonda a la red. El desahogo fue importante, y el rival sintió el peso de no poder mantener la ventaja. El empate llevó a los dos equipos al descanso con perspectivas diferentes, y así se notó en el segundo tiempo. Alta Magia controló la pelota y se ordenó en la cancha. Buscó siempre el arco rival y cuando pudo, intentó lastimar, aunque sin éxito. Las patadas siguieron, el partido muy hablado y eso daba a entender la importancia del encuentro. Con el partido a 15 minutos del final, con dos expulsados por lado, y con Alta Magia con un jugador todavía menos por un golpe al Colo Runge que lo dejó afuera de la cancha, apareció el 9 y encendió su olfato goleador. Primero desde la medialuna del área, y después desde unos metros más afuera, el Gordo Grasso infló la red en lo que fue una importantísima victoria para empezar la racha… 3 a 1, y a pensar ya en el miércoles.
Fútbol y Tenis venía con antecedentes de un amistoso no tan amistoso con Alta Magia. Una lesión jodida al Ale y varios roces en la mitad de cancha habían hecho que la amistad que existe afuera de la cancha entre algunos de los jugadores quede, justamente, de la línea de cal para afuera. El partido empezó con un dominio total de Alta Magia. Los primeros 20 minutos demostraron que la Cancha 1 le sentaba bien al equipo: mucho desborde, mucho toque y la pelota al ras del suelo. Mucho desborde, centro, pelotas cerca del arco rival. El equipo era uno solo, y mereció el primero mucho antes de que el Gordo, otra vez el 9, definiera dentro del área con un zurdazo cruzado. Otra vez apareció el goleador, y el equipo se tranquilizó, manejó la pelota y jugó con la desesperación de un rival que se veía superado en todas las líneas, que buscaba arrancar sus ataques luchando en mitad de cancha, pero sin peso en el área del Ema. El segundo tiempo pasó sin mayores sobresaltos. Alta Magia tuvo chances de contra con el “Tanque” Rosales, pero la falta de puntería no le permitió definir el partido. Fútbol y Tenis no tuvo ideas en el ataque, y pocas fueron las veces que inquietó. Tres días después de los primeros tres puntos del objetivo, se ganaban tres más… y ya se duplicaba la cosecha.
El domingo fue la cita del choque Alta Magia – Rocamora. Las piernas ya pesaban, pero que la Cancha 5 fuera la designada para el partido, fue un alivio que permitía descansar la pelota bajo la suela, en los momentos en que los músculos pedían oxígeno. El partido empezó tranquilo; era la primera vez que se enfrentaban ambos equipos: uno con un nombre ya establecido en la categoría, el otro ascendiendo desde la D a paso arrollador. Había buen juego de los dos lados, pases al vacío, espacios libres bien aprovechados y ambición por los dos lados. Sin embargo, el partido se abrió y se transformó después de un córner que el Rodri Francia empujó a la red de un frentazo firme en el área chica. Después de eso, el rival sintió que no iba a reaccionar, y le dejó la pelota a Alta Magia, que siguió manejándola a su merced, con el resultado a favor, la cancha perfecta y al Tutu Logioio en gran forma. Tanto que el Andy se despachó con un zurdazo al ángulo desde afuera del área, para poner el 2 a 0 y el final de un primer tiempo que le permitió al equipo respirar en el segundo. Tal vez el equipo confundió respiro con relax, y con buenos toques y mucha movilidad, el medio campo de Rocamora comenzó a dominar la zona, logrando llenar de centros el área del Luchi Roo. Sí sí, lee bien, el Luchi se volvió a calzar la casaca del equipo de sus amores. Llegó el descuento, como se veía venir, de cabeza, tras un tiro libre. La reacción no se hizo esperar y a los pocos minutos, Gonza estaba picando solo contra el arquero y definiendo para devolverle la tranquilidad al equipo. El nuevo descuento de Rocamora por momentos mantuvo la tensión de un partido que, a medida que pasaban los minutos, se presentaba más complicado. El 4 a 2 definitivo, marcado por el Ale Rosales, terminó de dar el cierre final al partido, a la semana, al fútbol.
Quedaron atrás tres partidos difíciles. El equipo demostró que está a la altura de las circunstancias. El estar ahí arriba, hoy en una punta compartida con candidatos directos al título, no le pesa para nada, y empieza a sentirle el gustito a esto de tomarse cada partido como una final. Ya pasaron tres, en siete días… y sobre los nueve posibles, sacó nueve. ¿Firmabas 5? ¿Firmabas 7? Mejor decí nueve… y firmalos tranquilo.













