
¿Viste eso que empezó en esos partidos amistosos… allá, por comienzos del año ?
¿Viste eso que comenzó cuando el grupo de amigos se juntaba, se calzaba la ropa blanca, y hacía rodar la redonda… para empezar a moverse un poco después de las vacaciones?
¿Te acordás de eso que arrancó en este 2008 con un puñado de amigos, abriéndose a gente nueva, y a la vez cerrándose para armar el equipo, el grupo, los amigos?
Desde ese momento, hasta hoy, pasaron varias, muchas cosas en el medio. No creo que sea posible encontrar una que rompa con el hilo de un año que hizo historia en la UBA, en Alta Magia, en mí, y en cada uno de los que conforman el plantel. Pasaron amistosos, con equipos diezmados, con el Chato en el arco, con ganas de conocerse, con la misión de armar el equipo. Pasaron partidos fáciles, con goleadas, con caños, con toques y lujos; con golazos, con baile, con juego a lo Alta Magia. Pasaron partidos jodidos, con patadas, con codazos, con el ojo morado del Cabe, con puteadas, con huevo, con mucho huevo. Pasaron noches, y cumpleaños, y pedos, y fiestas en La Plata, y llegadas tarde en el tren a Ciudad; y pasaron jodas, y se fueron Brancas, y se cantó por el trencito, y se jodió con Spiderman, y Assman modeló, y se quería salir campeón, siempre se quiso salir campeón. Un solo objetivo: salir campeón. Una consecuencia de él: ascender a la A. Un lujito de paso: terminar invictos. El premio del año: sentir orgullo de compartir este equipo. Creo, a mí entender, que sólo nos falta cumplir uno… y sólo porque no jugamos la última fecha nomás. De ganar, o empatar, o sea, no perder, cumpliríamos todo, pero todo lo que nos propusimos a principios de año.
Si hay que caer un rato, sólo un rato en lo futbolístico, debemos tener en cuenta que el equipo fue una maquinita… ganaba todo lo que jugaba. Se comía crudo a cada rival que se le ponía en frente. No importaba el nombre, no importaba el prestigio que el equipo tuviera en la división. Alta Magia era nuevo, era el que venía de ascender, pero no importaba, para nada, y eso se notó. Goleaba, ganaba y gustaba. Y seguía puntero, y pasaban las fechas, y seguía puntero. Llegó Barrilete, y fue una hazaña. Con menos jugadores, con más huevo, se ganó, y se sacó pecho. Muchos hablaron después del partido, pero el puntero mostró solidez. Llegaron asados, se jugaron trucos, se compartió mucho. Las risas y las anécdotas fueron una constante durante el año, lo que daba cuenta de que Alta Magia sabía cómo quería conseguir lo que tenía que conseguir. Ganar el campeonato disfrutándolo. No es poco, no es fácil. Se logró, se hizo, y eso, les aseguro, da envidia. Pasaron partidos importantes; se empezaron a cruzar los equipos que competirían en los primeros puestos. Bolilla III, y Leverbush, y Defensores de Viedma… todos buenos equipos (mirar la tabla de posiciones) que ahora pelean el ascenso. Y Alta Magia no perdió. Se mantuvo firme, jugó mal, o bien, circunstancias que exceden, pero nunca se vio doblegado. Siempre salió de adentro ese algo que tiene el equipo, ese algo que guarda bien adentro el grupo, y que sale en los momentos justos, en los minutos, en los partidos que es necesario. Justo cuando se necesita ese “plus” de calidad, Alta Magia saca eso que no muchos equipos tienen. El 1-0 a Cipolleti, es un ejemplo… Existe, sin embargo, uno más claro.
Era una final. Se jugaba contra Te Quiero Fuera el partido del año. Campeón y Subcampeón de la C, se cruzaban siendo puntero y segundo de la B. Dos puntos lo separaban, Alta Magia por encima. Una victoria de TQF lo depositaría a poco de consagrarse otra vez. Una victoria de Alta Magia lo alejaría en la punta, dejándolo a nada de campeonar. Un empate, en teoría, dejaría las cosas iguales. En la práctica, y debido a cómo se dio aquél 2-2, el empate cambió la mentalidad del grupo. Nos acercó más al final, al objetivo, pero aún así nos hizo dar cuenta de lo cerca que estuvimos de alejarnos de él. Un penal en el último minuto (“no hay rebote”, había dicho el árbitro nazi del partido) nos terminó por dar el impulso ese que nos faltaba. Había que estar consciente, ahora más que nunca, de lo que nos estábamos jugando. Y así seguimos, ganando. Pasaban los meses, y otros resultados fueron dándole todavía más confianza al grupo. Miento si digo que ninguno estaba seguro de que saldríamos campeones después de ese penal. Miento también si escribo que ninguno gritó ese gol como si fuese el de una final de campeonato. Miento si digo que todo eso no se ve en los videos que filmamos (y que ya publicaremos)…
Creo que algo me obliga a dejar de lado el fútbol otra vez, porque mientras aumentaba la distancia en puntos de Alta Magia en la tabla, aumentaba también la unión del grupo. Se hablaba del trencito, todavía se habla… y ya se planean los festejos. El domingo pasado se ganó un campeonato, tiramos bombas de estruendo, Fran encontró su arma secreta de colores, y fue feliz (Ver “Laser shot”). El césped tomó más cerveza que nosotros, aunque tampoco mucho más (Ver “E’ Gatoreittt, señorita”); de repente apareció una Sidra… y el bombo, los tres tiros, 6 habían sido los goles, fiesta había habido la noche anterior, y las piernas no daban para tanto ya. Pero igual se festejó. Las banderas, los cantos, las fotos, la hinchada, el aguante de todos, y en esos todos no sólo incluyo a los amigos/as y novias presentes al lado de la cancha, incluyo a las familias, padres y madres, y a aquellos amigos que, desde lejos, apoyaron al equipo los partidos que estuvieron en Capital, o que preguntaban el resultado el domingo a la tarde para tenerlo fresquito. No importaba el origen; Alta Magia trascendía fronteras provinciales, o se acercaba a la costa como si nada. Del grupo de amigos, de ese que lleva años buscando la excusa perfecta para verse los domingos: una pelota de cuero. Ese grupo de amigos que se viste de equipo cuando entra a la cancha, pero que durante toda la semana no conoce de Capitanes, DTs, ni de titulares o suplentes. Ese grupo de amigos que ya demostró, ya se sacrificó, ya salió campeón. Campeón, carajo! Un grupo de amigos, hecho un equipo. Un equipo, hecho campeón. Amigos campeones. Campeones, amigos.
Ahora si, el video tan mencionado. "Se patea el penal y termina el partido". Aca se empezaba a acariciar lo que seria una nueva estrella en la historia de nuestro tan preciado equipo.







